Ermita de Santa Ana

Ermita de Santa Ana

Al mediar la Calle Santa Ana, en un punto en que la vía se bifurca en dos, calle Alta de Santa Ana y Baja de Santa Ana, se encuentra emplazada la Ermita que da nombre a toda la vía y cuya titular fue antaño la patrona del pueblo.

Es una pequeña construcción de carácter popular, cuyo origen data, según Mª Ángeles Raya “de 1583, fecha en que se concede licencia para su fundación”. Está desde un principio dedicada a Santa Ana, que es copatrona de la villa junto a la Virgen del Castillo. Su única puerta está constituida por la portada en forma de arco rebajado y una pequeña espadaña fabricada de ladrillo en rosca de herradura. El interior es una pequeña nave de 6x4 mts. Cubierta por una bóveda de cañón rebajado. La cabecera nos presenta un retablo de madera, de autor desconocido, realizado en 1770, según reza en su banco una inscripción fechada, en el que se expone la imagen de Santa Ana, de la misma fecha que el retablo. En las calles laterales se encuentran San Joaquín y San Juan Bautista. En otro retablo Interior de la ermitalateral podemos ver una singular talla de San Francisco de Asís. Por último destacar la imagen de la Virgen de la Aurora, que cuenta con gran devoción en el pueblo, siendo procesionada cada año, como titular de unas fiestas. Esta imagen de madera policromada fue realizada a principios del siglo XVIII y pertenece a la escuela granadina. Representa a María sentada sobre un trono de nubes adornado con cabecitas de querubes. Su cabeza está cubierta por una corona y en las manos lleva cetro y estandarte. “Su rostro es de una belleza idealizada que recuerda las obras de Diego de Mora’’ (Mª Ángeles Raya Raya).

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